domingo, 26 de septiembre de 2010

Quedan pocos días...



Hoy he comido todo lo que no voy a poder comer en una buena temporada... ni que querré comer... porque ahora mismo estoy empachada (quizás sea por eso).
Cuando compré todas esas chucherías que me he comido, pensé "Cuando empieces la dieta ya no podrás comértelas, aprovecha ahora que puedes..."
Me paro a pensar y me digo... ¿No soy yo misma la que he decidido cambiar mis hábitos alimentarios? ¿Soy yo misma la que me prohíbo comer lo que deseo en un momento concreto? Y lo paradójico... ¿no tienen más atractivo las cosas de las que no puedes disponer?
Por tanto, si no quiero desmoralizarme no tendré que prohibirme nada, sino comer solo un poco de lo que me gusta... así no caeré en la ansiedad que me hace perder el control...

Me siento identificada con este testimonio de una mujer publicado en el libro "La Superación de los Atracones de Comida", de Christopher Fairburn, queriéndonos mostrar lo que se siente frente a un atracón:
"Todo empieza al pensar en alguna comida que me prohíbo tomar cuando estoy haciendo dieta. Muy pronto se convierte en un fuerte deseo de comer. Lo primero que noto es alivio y confort al comer, así como una gran sensación de euforia; pero después siento que no puedo parar y como compulsivamente. Como y como de forma frenética hasta que estoy absolutamente llena. Entonces me siento culpable y enfadada conmigo misma."




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